Cooperativista

Mi vida laboral se inicia bien tempranamente, a los 14 años, alistándome como botones en el Banco Español de Crédito, en el que permanecí doce años. Sin embargo, de hecho sólo un nombre debe ocupar mi real desempeño profesional, es el de Integral, la cooperativa que fundé en 1987 con Javier, Montse y Mª Angeles, y en la que sigo y espero seguir. Integral me lo ha permitido todo, primero ahondar en la economía y fiscalidad de la empresa y después saltar hacia la estrategia y las personas para poder conciliar mi vocación humanística con mi tarea en las organizaciones. MI agradecimiento hacia Integral es absoluto, al lado de todo lo que ha hecho por mí solo espero haber sido capaz de haberle entregado siempre lo mejor de mi mismo.

Integral me ha permitido también ser cooperativista de trabajo, llevar a la práctica una forma de hacer empresa en la que la participación y la necesidad de diálogo forman parte intrínseca de su identidad. Hay diversas formas de construir una empresa y llevar a ella los ideales humanistas, el cooperativismo es una y es la que yo he podido elegir y me siento muy afortunado por ello.

Ser cooperativista es, ante todo, sentir la capacidad de que el futuro no está en otras manos que las propias. La Misión de Integral lo recoge así desde hacer mucho tiempo, por eso considero que reproducirla es la mejor manera de expresar lo que creo que significa «ser cooperativista».

Misión de Integral

 

Integral, mediante la prestación de servicios profesionales y empresariales de calidad, aspira a ofrecer a las personas que lo forman un lugar donde labrarse su propio camino, asumiendo como elementos esenciales: el trabajo en equipo, la profunda convicción de que tan solo el trabajo bien hecho es útil y la absoluta lealtad a la obra colectiva que día tras día se debe construir.