Fuerte con el débil

15. Fuerte con el débilSoñar es imprescindible para el ser humano, y nos atrevemos a decir que no solo fisiológicamente sino anímicamente. Sí, es necesario soñar, bajo cualquier circunstancia, también ahora. Por eso nos atrevemos a soñar que un día los gobiernos serán “fuertes con el poderoso” y “facilitadores con el débil”.

Es difícil comprender como hemos llegado a una situación donde el liderazgo político es tan débil con el poderoso y tan fuerte con el débil, pero si abrimos un periódico y tratamos de obtener un factor común de aquello que leemos, vemos que los problemas y dificultades de los poderosos son solícitamente atendidas en aras del bien común, mientras que la estrechez de recursos es la contundente respuesta para los más débiles.

Produce cierto sonrojo ver como salvar bancos e inversiones se considera estrictamente necesario mientras no lo es paralizar los desahucios, para lo primero se hacen las piruetas legales que haga falta mientras que para lo segundo, simplemente “sed lex, dura lex”. Todo el peso de la ley carga contra quien no paga su hipoteca, mientras el banquillo de los acusados está clamorosamente vacío para los impresentables miembros del sistema financiero causantes con su avaricia y estupidez, de todo o de prácticamente todo.

Muy probablemente salvar bancos e inversiones sea estrictamente necesario, por supuesto, pero ¿También es necesario este bochornoso olvido de castigo a los responsables? y ¿También es necesaria la condena sin paliativos del eslabón más débil de la cadena?

Quizás un día, una nueva generación de gobernantes descubra que los grandes líderes se han caracterizado siempre por su fortaleza ante el poderoso, por hacerle sentir toda la legitimidad que el mandato popular le otorga, mientras que al mismo tiempo… al mismo tiempo han comprendido que la posición de debilidad no es ni mucho menos una elección, y no han culpabilizado ni condenado a los débiles por serlo mientras no han cesado de generar propuestas constructoras de puentes de salida de esa situación de debilidad.

Quizás esos nuevos gobernantes comprenderán que la misión última de su obra de gobierno, de su legado, tendrá todo que ver con lo que, gracias a ella, suceda con los débiles.

Marià Moreno

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