El Perjuicio Común

56. Post 29.06.15 - El Perjuicio ComúnConcedido y con gusto que los gobernantes europeos, en general, no son ni de lejos la peor representación de su especie, pueblan el mundo otros ejemplares mucho más detestables. Concedido también que, elegidos democráticamente, no tienen porqué perder un ápice de su humanidad ni de su conciencia al llegar a su cargo, y por tanto pueden discernir con cierta claridad que es propio del «Bien Común» y de su opuesto, el «Perjuicio Común». La pregunta es, entonces, obvia ¿Porqué se esfuerzan tanto en optar por el «Perjuicio Común»? O lo que es lo mismo, porqué con tanto ahínco y hasta entusiasmo se aplican en defender los intereses de una exigua minoría, frente a la gran mayoría de la población, ya sea a escala regional, estatal o europea.

¿Dónde nace ese extraño ímpetu que les mueve a hacer que la generalidad de la ciudadanía pague, lo que han hecho algunos que además no van a pagar nada? ¿Realmente llegar al poder narcotiza tanto la humanidad y la conciencia del individuo que lo ocupa, que ya no le importa mandar al mismísimo infierno, si hace falta, a muchos para proteger los intereses de unos pocos?

El «Bien Común» es duro con el fuerte y blando con el débil, el «Perjuicio Común» es blando con el fuerte y duro con el débil. Tan solo hace falta observar a cuál de los dos postulados obedece la acción de su gobernante, y después cada persona, por sí misma, puede sacar las conclusiones que considere oportunas.

Es falso, radicalmente falso que muchos deban sacrificarse en aras de ninguna clase de «Bien Común». Cuando muchos resultan perjudicados, cuando se está en el «Perjuicio Común», es fácil apostar a que es para que unos pocos sonrían.

Marià Moreno

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