“Re-Nacimiento”

Si algo nos parece literalmente imposible es volver a nacer. Nuestro imperativo biológico, el del ser humano, nos indica con claridad que solo hay un nacimiento y solo una muerte.

Pero no es cierto, no al menos en la segunda proposición: “una sola muerte”. Es probable que muchos de nosotros hayamos recibido la noticia de nuestra muerte, sin que eso haya afectado a nuestra capacidad para seguir respirando. Lo que ha sucedido es que hemos sentido que moríamos porque aquél que éramos ya no podía seguir con nosotros. La causa del impacto es tan diversa como lo es la propia vida. La profundidad de la herida puede resultar insoportable, tanto como para considerar que no hay nada que hacer, especialmente si el resultado se sitúa en el extremo que marca la pérdida del amor por uno mismo.

Si aceptamos que dejar de querernos es una forma de “morir en vida”, parece razonable que podamos “nacer en vida”. Una vez más las cosas humanas no resultan sencillas, pero es necesario contraponer a la radical afirmación: “no me quiero”, otra que abre puertas: “puedo quererme”, que nos dice que sí tenemos el poder necesario para amarnos.

Si nuestro nacimiento es el fruto del amor del Cielo y de la Tierra. Nuestro “Re-Nacimiento” tiene el mismo objeto: alumbrar a un ser que desde el amor a sí mismo pueda ofrecerlo a los demás.

Ciertamente, nuestro “Re-Nacimiento” será acaso el mayor de nuestros actos posibles. Volver a amarnos desde el desamor. Cruzar la oscuridad para alcanzar la luz. Será bueno entonces recordar lo que ya hicimos una vez: confiar en que nuestros pulmones sabrían que hacer con el aire que se le ofrecía. Lo hicieron porque sabían que podían hacerlo, aunque hasta ese instante nunca lo hubieran hecho.

Marià Moreno

160. Post del lunes – 27.11.17 – Re-Nacimiento

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