Mujeres en la calle

España es el lugar del mundo donde mayor repercusión ha tenido la decidida acción de las mujeres. La conversión de una jornada que algunos querrían conmemorativa en una profundamente reivindicativa. Bienvenido sea ese podio. No estuvieron solas, muchos hombres quisieron compartir su grito, porque es de todos.

Un “hombre de la calle” es un ciudadano normal, corriente. Incluso suena bien. Una “mujer de la calle” quiere decir también algo muy distinto. De una vez por todas es el momento de que juntos gritemos: ¡Basta ya!

¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que la femenina «persona» signifique lo mismo que el masculino «ser humano»? No resulta suficiente que el diccionario lo diga, que ya lo dice. Lo deben demostrar nuestros hechos.

La Humanidad es la exacta conjunción de los dos géneros que la componen. Cualquier acción o disposición que impida que una mujer o un hombre alcancen su pleno desarrollo vital, basándose en el mero hecho de su género, supone un flagrante delito de «lesa humanidad». La más completa perversión de cualquier mandato ético, cívico o espiritual.

No hay ninguna razón, ni enseñanza ni tampoco tradición, que merezca ser sostenida sin con ella va la más mínima aprobación de la postergación de la mujer. Y si para enviarlas todas al más remoto pasado, las mujeres asaltan las calles, las oficinas y los ministerios. Que sea en buena hora. Todos debemos estar allí, juntos, con ellas. Con palabras y hechos.

Marià Moreno

173. Post del lunes – 12.03.18 – Mujeres en la calle

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