El voto abierto y permanente

El Post el Lunes - Solo¿Podemos imaginar que todos podemos llegar a ser ciudadanos libres y que solo elegiremos a líderes morales?

La perenne proclama y ardiente defensa de la libertad, a menudo no esconde más que un auténtico temor a esa libertad que se dice querer y proteger, por eso el poder siempre se ha cuidado de que sus dominados no puedan realmente ejercerla.  Así, nos ha hecho aparecer como lícito y cabal que una vez se emite el voto este se convierta en un cheque en blanco con un vencimiento lo suficiente largo como para que todo tipo de desmanes puedan ser cometidos, incluyendo prácticamente siempre el proverbial y flagrante incumplimiento del programa electoral. Es un voto cerrado por tiempo predefinido.

Si en lugar de eso, dispusiéramos de un voto abierto, siempre para personas nunca para listas, y permanente, gracias a las nuevas tecnologías. Esto es, si un ciudadano pudiera emitir libremente su voto en función directa de la acción de gobierno que percibe y en cada momento, si ya no hubiera citas electorales ni mucho menos campañas, sino participación activa y directa en la conformación del gobierno de la Comunidad. Si ese ciudadano libre no cediera ni delegara su poder, si lo retuviera para hacerlo efectivo cuando considerara oportuno. Si todo eso pasara, lo viejo se alzaría para proclamar que es un disparate y una solemne barbaridad, que sería lo mismo que gobernar a golpe de encuesta de opinión, que el gobernante viviría agobiado por un muy estrecho cortoplacismo, que no dispondría ni de tiempo ni sosiego para tomar las medidas necesarias (es curioso que siempre parecen serlo las medidas duras, cuando simplemente son duras además de muy a menudo claramente interesadas). Todo eso se alegaría y, sin duda, mucho más.

Probablemente lo sea, probablemente sea la misma solemne barbaridad que imaginar que todos podemos llegar a ser ciudadanos libres y que solo elegiremos a  líderes morales. Sin embargo, ese es el futuro que debemos construir porque cada ser humano que se inicia en el camino de la libertad sabe que la suya no será completa hasta que todos los demás no la hayan logrado. Y no hay nada que temer de la libertad propia ni de nadie. Si es libertad, será abierta y permanente, además de lo que la libertad nunca puede dejar de ser: responsable, moral y orientada al bien común.

Marià Moreno

Nº 30

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