Austeridad. La palabra traicionada

El Post el Lunes - Solo

La 2ª definición que la RAE aporta para austero es: “Sobrio, morigerado, sencillo, sin ninguna clase de alardes” siendo la austeridad “la cualidad del austero“. Considerando esto, una política basada en la austeridad debe ser siempre bienvenida, la sobriedad, la sencillez y la ausencia de alardes son buenos para todos.

¿Cuál es la magia que hace que el resultado de la austeridad sea el aumento flagrante de la desigualdad? ¿Cuál es el misterio que provoca que los ricos sean más ricos y haya más pobres y desesperados como consecuencia de que una Comunidad reciba un aluvión de austeridad por parte de su gobierno?  Quizás no hay tal magia ni misterio sino que lisa y llanamente, una vez más se traiciona la palabra. No hay ninguna austeridad en destinar más de 60.000 millones para reflotar el sistema financiero a costa de detraer ese importe de las políticas sociales. Las dos cosas son todo una alarde y por tanto no tienen nada de austero. No son más que un trasvase puro y duro, un magnífico ejemplo de cómo hacer que todos paguen lo hecho por unos pocos.

No es arriesgado pensar que ni el genial Maquiavelo podría haber imaginado que llegaría un tiempo donde su apreciado Príncipe utilizaría las palabras, no ya en vano, sino con tal mortal cinismo.

Marià Moreno

Nº 42

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