Amar la transgresión

17. Post 23.03.15 - Amar la transgresión

Nos es fácil comprobar cómo el sendero del progreso está marcado por la transgresión, en su sentido de quebrantar un precepto forjado sobre una creencia. Es útil recordar el fin de la esclavitud o la llegada del  voto femenino como claras transgresiones de leyes que parecían inmutables. La mejora, la evolución, exige esa transgresión. Si bien también resulta cierto que determinadas transgresiones, como las que atentan contra la vida, nos advierten de que existe una forma adecuada de considerarlas.

La clave la encontramos en la acción sobre el otro, en el resultado sobre él. Transgredir el precepto heredado para proteger, acoger e incluir es un signo claro del avance de nuestra humanidad, mientras que la involución se manifiesta al desamparar, arrojar y rechazar al otro.

Bienvenido sea el amor a la transgresión, porque supone nuestra imprescindible hoja de ruta, desdecir sin recato cuantos códigos se encuentren vigentes y con ello proteger a la Madre Tierra, acoger hasta al último desamparado e incluir a la humanidad entera en nuestra identidad para que sea una con todas.

Marià Moreno

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