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Conciencia de Especie

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 Un Lugar para Morir, un lugar para nacer

Literanda – Un Lugar

Si quieres saber más de ellas, y del resto de mi bibliografía, puedes acceder a la página «Escritor».

 

Cada acto revela su consecuencia

En el mundo occidental parece que hemos encontrado la solución perfecta para definir la realidad: Se lo dejamos a la ciencia. Si «Ella» (con mayúsculas por supuesto) determina que algo es cierto, lo es. Pero eso no es todo, también determina qué es causa y qué es efecto y cuál es la relación entre ellos. De modo que cuando «Ella» afirma que algo es la causa de otro algo que es su efecto, pues así es. Cuando no puede hacerlo pues nos quedamos con la conocida coletilla: «a la espera de que el progreso científico lo permita conocer».

Tenemos tan integrada esta cuestión que quizás nos cueste ver cuánto y cómo desafía al sentido común. Salvo error de mi parte, la ciencia no ha determinado el poder de una mirada, o de un abrazo, pero mirada y abrazo tienen poder, incluso un increíble poder. Puede argumentarse ahora que no le vamos a pedir a la ciencia que se ocupe de todas y cada una de las acciones humanas, que para eso justamente ya está el sentido común. Está bien, dejemos a la ciencia que siga tratando de mejorar nuestra comprensión del mundo, pero si no puede ocuparse de todas nuestras cosas quizás podamos decirle que, al menos de algunas, nos ocupemos nosotros mismos.

Cada acto revela su consecuencia, de la misma forma que la semilla ya es la flor. Simplemente se encuentran en un estadio anterior de lo que será, pese a que deban producirse determinados acontecimientos, nada puede negar el carácter de germen tanto al acto como a la semilla. El germen es una entidad completa, acabada en sí misma, de no serlo no podría prosperar, perdería su identidad, no sería un germen.

Que cada acto revele su consecuencia no implica que cada acto «tenga consecuencias», por la cuestión acabada de apuntar, si no se producen los acontecimientos que facilitan el desarrollo del germen, pese a su carácter completo, no podrá prosperar. Pero no hay que esperar más, si miramos con «ojos humanos» al acto, podemos ver su consecuencia y no haría falta nada más para actuar.

Muchos de los gobernantes actuales, a los que suman no pocos de nuestros rectores económicos, se adhieren con entusiasmo a la negación de las consecuencias que sus actos revelan, al menos hasta que la ciencia lo demuestre, cosa harto improbable porque gobernantes y magnates siempre van a poder contar con «su ciencia».

Cuando se ningunea o matiza el cambio climático, la consecuencia deseada es que nada cambie en una economía que necesita ser depredadora para subsistir, cuando se menosprecia a una mujer, se desea que siga siendo, para siempre, ciudadana de segunda, cuando se firma una proclama racista, se quiere que el racismo y el odio al diferente vuelva a ordenar nuestra vida. Es así, la consecuencia quiere ser tan completa como lo es el germen que la alumbra.

Cada acto revela su consecuencia, nos dice qué desea y ante la avalancha de los que con tanta tesón defienden la vuelta a la oscuridad, sí nos queda algo: nuestro «común sentido», el que hace que también seamos muchos los que intentamos que nuestros actos y sus consecuencias, revelen nuestro deseo de ser humanos desde la mejor expresión de nuestra humanidad.

Marià Moreno

3. MasAllaDelLunes – Cada acto revela su consecuencia – 24.03.19

Tanto bueno esperando

Si alguien abandonara el Planeta Tierra, sin perder por ello su consciencia. Allí donde llegara podría explicar que ha estado a punto de ver grandes cosas.

Narraría entonces que había vivido como una caduca y perversa economía había sido tocada de muerte por una colosal crisis, que iba a llevar a su completa reforma, lo que incluía una absoluta regeneración de un sistema financiero que no estaba al servicio de la sociedad. Pero no era solo en la economía, globalmente, por fin se hacía inminente la necesidad de un nuevo entendimiento entre las naciones para luchar juntas contra la amenaza del cambio climático, y su implacable repercusión sobre el devenir de la humanidad.

También se estaban derribando los muros de la desigualdad porque las mujeres empezaban a entonar, mucho más alto y más fuerte, cánticos de reivindicación que solo podían ser que el preludio de su victoria. En millones de personas se abría paso una consciencia mucho más abierta hacia el otro, a explorar no solo la espiritualidad sino fundamentalmente el real papel del ser humano en su tránsito por la vida. Nunca antes habían sido tantas ni habían estado en tantas partes.

El entusiasmo de la narración contrastaría, entonces, con una cara amable que sin dejar de anotar todo lo que había escuchado, le contestaría: «Entonces tu vienes del planeta del «casi», por lo que me cuentas es un lugar en el que lo bueno «casi» ha llegado, pero todavía está esperando».

Sería una primera respuesta, pero que iniciaba la cuenta de otras similares en las nuevas etapas de su viaje.

De vuelta a casa, nuestro impensable viajero interestelar seguiría manteniendo intacta su ilusión por la inminente llegada de todo lo bueno que se anunciaba. Sin embargo, habría aprendido la enorme distancia que media entre un «será» y un implacable «es».

La imposibilidad de cambiar el sistema económico. La manifiesta incapacidad de las naciones para dejar de lado sus intereses particulares por más que la propia vida en el Planeta este en juego. La férrea resistencia al reconocimiento de la mujer en tantas culturas y pueblos. La enorme dispersión de la marea de seres que quieren cambios fundamentales pero que no saben cómo articular una efectiva propuesta colectiva. En suma, todo eso tan bueno que está esperando pero que no «es» sino que «será», no se encuentra en ese estado de forma casual sino gracias a una esmerada planificación, que incluye la flexibilidad de permitir que pueda pensarse que todo puede ser, justamente para que nada de eso sea.

La sólida instauración de una creencia: la preeminencia radical del interés propio, multiplicada por la magnitud alcanzada (7.300 millones de seres) arroja como resultado la creación de una red que es capaz de encajar las fuerzas que la acometen hasta neutralizarlas, de forma que realmente nada la traspase, nada llegue hasta el otro lado. No es un muro, en una malla, y su clave reside en que ha logrado que cada ser humano acepte formar parte de ella. No importa entonces que los más inquietos quiera rasgar algunos de sus nodos, ellos mismos en otros espacios la están construyendo. Es una red dotada de la capacidad de auto regenerarse indefinidamente.

Tanto bueno seguirá esperando mientras piense que pelea contra un muro que se derriba o se salta, y que además no puede ser infinito. Otra cuestión es intentar ver que se trata de deshacer una red de escala 1:1 compuesta por 7.300 millones de nodos, diseñada para que todo cambie sin que se produzca ningún cambio real.

Marià Moreno

El Blog de Marià Moreno

2. MasAllaDelLunes – Tanto bueno esperando – 10.03.19

El «sacro» interés propio

Sostener que todo cuanto sucede, al menos en economía, puede recibir el nombre de «Juego», puede ser acusado de intento de banalización, dado que esa misma palabra la utilizamos para cuestiones mucho más leves. Sin embargo, la consideración de que es así, nos permite formular aproximaciones que pueden llegar a explicar una parte no menor de la realidad.

La naturaleza del Juego es de tal magnitud que nadie escapa a él. Ha logrado que todas las personas, en todas partes, tomen parte activa. Como en cualquier contienda que se precie, todas van a recibir la etiqueta de ganadora o la de perdedora. La línea central del juego, la que marca la dinámica general no es aleatoria, sino que la impone quién, en cada momento, ostenta la posición de ganador. Lo que obviamente produce que quien se considera perdedor trate de cambiar las tornas, o lo que es lo mismo, de cambiar el rumbo central. No es este el lugar para dirimir la diferencia entre lo económico y lo social, pero baste anotar que con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el número de ganadores fue tan grande como la práctica Humanidad, y el de perdedores podemos considerar que fue inapreciable, pero los hubo. El advenimiento de un sistema económico que incluía lo social en Europa, también produjo un número ingente de ganadores y mucho menor de perdedores, pero los hubo, y quizás fueran los mismos que perdieron antes. La revolución eclesial dictada por el Concilio Vaticano II pudo haber generado un gran número de ganadores, pero esta vez los perdedores supieron reaccionar a tiempo, paralizando la enorme amenaza que suponía contar con una Iglesia Cristiana.

Los perdedores de hace unas cuantas décadas, que siempre han considerado inadmisible la existencia de Derechos Humanos Universales y que también consideran que el Estado no debe servir para otra cosa que para socializar sus pérdidas, y que su tarea no es garantizar nada a nadie.

Una regla básica del Juego es que nada esté garantizado, que absolutamente todo el mundo tenga que levantarse cada mañana para «buscarse la vida». Pero alguien sí puede gozar de amplias garantías. Evidentemente, tenerlas significa que se trata de un ganador.

La línea central del juego marca decididamente la supremacía de los «intereses propios». Y con ello asume y aspira a una extrema individualización. De formar parte de lo obvio, como demuestra la constante negociación para construir Europa, el interés propio ha elevado su posición de forma que ahora es sacro. Basta alzar su bandera para que genere cualquier cosa: El Sr. Trump, el Brexit, la descomposición de la Unión Europea, o en nuestra piel de toro, vender armas a quién sea.

Partiendo desde el plano personal, cuando nos agregamos en cada contexto comunal: familia, barrio, ciudad, región, estado. Esa agrupación contiene una fuerza que la impulsa hacia la individualización, al reclamo de que «su interés» sea satisfecho, a veces a cualquier precio. Esto no es nuevo, quizás incluso sea inherente al propio desarrollo humano. La novedad es la capacidad que han tenido los perdedores para convertirlo en el eje central de todo, de forma que ya son los ganadores, capaces incluso de que se dispare el número de millonarios en medio de uno de los mayores marasmos económicos de la historia.

Cuando un contexto comunal no es capaz de enlazarse nítidamente con otros contextos de nivel superior, el Juego utiliza a fondo esa incapacidad. Si los estados europeos no saben construir una Europa común, quizás sea también porqué sus ciudadanos han decidido que solo les importa su «bendito» país, como si él solo fuera capaz de solucionar realmente sus problemas. Pero, salvo esa devoción por los sacros «intereses propios de su país», no parece que se pongan de acuerdo en demasiadas cosas más.

Una necesidad esencial del progreso, es la voluntad del ser humano de sentirse «parte de algo más grande que él». La inteligencia de los actuales conductores del Juego se pone de relieve, al ofrecer un «algo más grande» limitado y enmarcado como lo están los muros de un cuartel. El resultado es que el conflicto ya no es el paso previo al acuerdo. El conflicto es una batalla, una guerra, que en su más literal expresión quizás solo se está parando por el arsenal militar acumulado.

Hoy, aquí, el nervio de lo que acontece dicta el resurgimiento de lo local, esgrimiendo una falsa posición comunal. Que lo es por qué ignora que también en este mismo instante lo que es realmente común sigue estando en el mismo lugar que siempre ha estado: «ninguna persona será realmente libre hasta que todas no lo sean»; «cada brizna de hierba es el Planeta Tierra entero».

Marià Moreno

1. MasAllaDelLunes – El sacro interés propio – 25.11.18-a

 

Brasil en peligro

Ante quien corresponda

En respuesta al llamamiento realizado por el eminente sociólogo Manuel Castells, declaro:

Como humanista, cooperativista y pensador catalán y en mi único nombre.

Que Brasil me concierne y nos concierne a todas las personas, que Brasil es una esperanza para el mundo y con él para la Humanidad, y que ruego a todas las personas de Brasil que el próximo día 28 de octubre hagan posible que la llama de esa esperanza siga viva, más aún porque habrán sido capaces de apartar de sí la faz de la oscuridad y del totalitarismo.

Marià Moreno

 

Para quem corresponde.

Em resposta ao apelo feito pelo eminente sociólogo Manuel Castells, declaro:

Como pensador humanista, cooperativista e pensador catalão e em meu único nome.

Que o Brasil me preocupa e preocupa todas as pessoas, que o Brasil é uma esperança para o mundo e com ele para a humanidade, e que eu rezo a todas as pessoas do Brasil que no próximo dia 28 de outubro tornem possível a chama disso a esperança ainda está viva, ainda mais porque eles poderão remover de si mesmos a face das trevas e do totalitarismo.

(Publicado no Blog de Marià Moreno –goo.gl/G44teY)

 

Subject: Carta abierta de Manuel Castells a los intelectuales del mundo

Amigos intelectuales comprometidos con la democracia:

Brasil está en peligro. Y con Brasil el mundo. Porque después de la elección de Trump, de la toma del poder por un gobierno neo-fascista en Italia y por el ascenso del neonazismo en Europa, Brasil puede elegir presidente a un fascista, defensor de la dictadura militar, misógino, sexista, racista y xenófobo, que ha obtenido 46% en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Poco importa quien sea su oponente. Fernando Haddad, la única alternativa posible, es un académico respetable y moderado, candidato por el PT, un partido hoy dia desprestigiado por haber participado en la corrupción generalizada del sistema político brasileño. Pero la cuestión no es el PT, sino una presidencia de un Bolsonaro capaz de decir a una diputada, en público, que “no merece ser violada por el”. O que el problema con la Dictadura no fue la tortura sino que no matara en lugar de torturar. En una situación así, ningún intelectual, ningún demócrata, ninguna persona responsable del mundo en que vivimos, podemos quedarnos indiferentes. Yo no represento a nadie mas que a mi mismo. Ni apoyo a ningún partido. Simplemente, creo que es un caso de defensa de la humanidad, porque si Brasil, el país decisivo de América Latina, cae en manos de este deleznable y peligroso personaje, y de los poderes fácticos que los apoyan, los hermanos Koch entre otros, nos  habremos precipitado aun mas bajo en la desintegración del orden moral y social del planeta a la que estamos asistiendo. Por eso les escribo a todos ustedes, a los que conozco y a los que me gustaría conocer. No para que suscriban esta carta como si fuera un manifiesto al dictado de políticos. Sino para pedirles que cada uno haga conocer públicamente y en términos personales su petición para una active participación en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el 28 de octubre, y nuestro apoyo a un voto contra Bolsonaro, argumentándolo según lo que cada uno piense, y difundiendo su carta por sus canales personales, redes sociales, medios de comunicación, contactos políticos, cualquier formato que difunda nuestra protesta contra la elección del fascismo en Brasil. Muchos de nosotros tenemos contactos en Brasil, o tenemos contactos que tienen contactos. Contactémoslos. Un what’s app es suficiente, o una llamada telefónica personal. No nos  hace falta un #.  Somos personas, miles, potencialmente hablando a millones, en el mundo y en Brasil Y porque a lo largo de nuestra vida hemos adquirido con nuestra lucha e integridad, una cierta autoridad moral, utilicémosla en este momento antes que sea demasiado tarde.

Yo lo voy a hacer, lo estoy haciendo. Y simplemente ruego que cada una/uno haga lo que pueda.

Manuel Castells

La construcción espiritual (y 7) – Amor

Es habitual en el Post del Lunes que cuando una de sus series se cierra, en su última entrega aparezca una «(y)» que indica que el post la finaliza. Sin embargo, el último publicado en la serie «La Construcción Espiritual», el 14 de mayo pasado y dedicado al Desapego indicaba tan solo «(6)». Ciertamente faltaba uno. El camino del Post del Lunes ha hecho que sea ahora el momento de culminar la serie, y por lo mismo, y de manera definitiva, esta etapa del Post del Lunes.

El amor, ese acto humano tan cierto como intangible, es la primera manifestación del Espíritu y con ella se convierte en la llama, en el motor generador de la ignición que da paso a la construcción. El amor otorga el primer sentido al propósito, y es a través de él que pueden hacerse presentes los atributos que la componen. Desde su presencia, la Perseverancia, la Paciencia, la Espera, la Confianza, la Facilidad y el Desapego encuentran el cauce que les permite manifestarse. Amar es el primer paso.

El discernimiento realiza su aportación de forma que «amarse a uno mismo» se encuentre presente. Que la entrega a un propósito fielmente a la «bondad para con uno».

La plena conciencia de la permanente presencia de la benevolencia, dentro y fuera, encuentra una expresión sensible en la aparición de la belleza. Los actos y las consecuencias de la construcción la poseen. El amor es la argamasa, el forjador del vínculo que trena toda la construcción y la belleza su inseparable aliada. No amamos todo lo que percibimos como bello, pero sí lo es todo cuanto amamos.

La condición del amor en la Construcción Espiritual es su total ausencia de condiciones. Son la pesada cadena que lastra el propósito espiritual. La existencia y exigencia de requerimientos mina la Perseverancia, destruye la Paciencia, imposibilita la Espera, hunde la Confianza, somete a la Facilidad y desconoce el Desapego.

Expresamos un intento de recapitular lo que hemos expresado respecto a la Construcción Espiritual y su dinámica.

Atributos de la Construcción Espiritual – Aportaciones y Ausencias
Atributo Aportación Ausencia de
Perseverancia Hacer Reiteración consciente de los actos adecuados para conseguir el fin (la construcción) deseada Obstinación (por contener necedad). Desesperanza.

Encendido anhelo del logro

Paciencia Libertad Desliga el trabajo en las causas de una predefinición temporal de la llegada de los efectos Precipitación de la acción ante la imposibilidad de resistir el transcurso del tiempo
Espera Serenidad Estado. Se alcanza cuando el discernimiento aporta la certidumbre de la llegada del fin constructor Ilusión. Fantasía (el discernimiento no actuaría)
Confianza Humildad En las capacidades propias Vanidad. Desafuero. Desatino
Facilidad Camino. Ruta Sostenibilidad. Ausencia / contención de la erosión. Desgaste irreparable
Desapego Integridad Impecabilidad Orgullo
Amor Belleza Argamasa. Vínculo. De condiciones

 

Construcción Espiritual – Acción Espíritu y Discernimiento
Atributos Espíritu / Ser Inmaterial

Génesis inmaterial, propia e interna

Juicio / Discernimiento

Uso permanente

Perseverancia Genera la conciencia de que lo que hace y se repite es adecuado Elige la acción adecuada
Paciencia Acompaña el actuar consciente carente de marcos temporales Comprende que nada puede suceder hasta que no se dan las condiciones que lo hacen posible
Espera Inspira la seguridad íntima que mueve a aguardar a que acontezca. Determina la certidumbre de la llegada del propósito de la construcción
Confianza Estimula el aprendizaje Evalúa las capacidades propias
Facilidad Da sentido al esfuerzo Aporta Transitabilidad. Que el esfuerzo sea operable
Desapego Aporta la conciencia del propio ser Denuncia la presencia del interés malogrador
Amor Prende la llama Aprecia la Bondad para con uno

 

Marià Moreno

El Blog de Marià Moreno

187 ad. Post del lunes – 17.08.18 – La construcción espiritual (y 7) – Amor

Belleza y razón

Bello, lla: (1) Que, por la perfección de sus formas, complace a la vista o al oído y, por ext., al espíritu. (RAE) 

Razón: (1) Facultad de discurrir. (RAE)

La belleza, cualidad de lo bello, nos alcanza cuando percibimos algo que es grato a nuestro sentidos. La percibimos, la sentimos, pero raramente podemos razonarla, simplemente «es». La razón se dirige directamente a nuestro intelecto y con él a nuestro raciocinio. Tenemos plena capacidad para expresarla, para describir con el detalle que sea necesario el porqué y la conveniencia de nuestro pensamiento.

La razón encuentra plena explicación en sí misma, mientras la belleza aparece como algo mucho más arbitrario, tan subjetivo como lo es la persona que dice encontrarla en lo que sea que le mueve a otorgar el atributo de bello.

Sin embargo, esa arbitrariedad no es tan cierta. En absoluto. La belleza contiene equilibrio y amor, y es su acción conjunta lo que lleva a nuestros sentidos a proclamar su presencia.

El equilibrio rechaza lo extremo, haciendo que su presencia confiera descanso al espíritu. El reposo de lo equilibrado permite abrir paso a la real capacidad para contemplar al tiempo al observador y a lo observado. Es el «fuera» que nos lleva al «dentro». Es esa mirada la que nos permite reconocer el amor con el que se ha construido lo que contemplamos. La alianza se nos hace evidente y es entonces cuando lo bello simplemente «es».

El extremo, presume de estar dotado de un evidente dinamismo, y, desde él, nos lleva a la atracción de que es capaz de resolver «de una vez» cualquier duda y singularmente cualquier miedo.

Acumulamos, más allá incluso de la saciedad, gobernantes, de lejos y de cerca, anclados en el extremo. Quizás por eso, sus actos, siempre dotados de impecables razones, carecen de la más mínima belleza.

Marià Moreno

183. Post del lunes – 28.05.18 – Belleza y razón

La mirada benevolente

Benévolo: Que tiene buena voluntad o simpatía hacia las personas o sus obras. (RAE)

Señalar que la benevolencia (cualidad propia de la persona benévola), ha sido desterrada de nuestra vida pública no supone más que mencionar lo que es obvio.

En una de las tantas traslaciones que las palabras contienen, actuar «de buena voluntad» en realidad quiere decir que quien así hace es un ingenuo o un cándido, cuando no directamente un bobo o peor aún, un ser débil.

Sin embargo, la mirada benevolente es la única capaz de transcender el abismo que los hechos a menudo construyen. La buena voluntad incluye la disposición a que el resultado sea un «poco menos de lo propio y un poco más de lo del otro». Por eso cuando dos personas dotadas de esa «voluntad buena» se encuentran, lo que sucede es que el equilibrio deja de ser un punto teórico. Pero parece que en este momento únicamente nos importa disponer de dirigentes con «voluntad de hierro», aunque ni en su mirada ni en esa misma voluntad se pueda encontrar el menor rastro de bondad.

Marià Moreno

La construcción espiritual (6) – Desapego

La construcción espiritual se dinamiza en virtud de un propósito, un fin o un estado que se desea alcanzar. Su hacer perseverante, paciente y sereno no resulta ajeno a la voluntad de logro. Sin embargo, con la construcción va también el desapego.

El discernimiento, en relación con el desapego, advierte de la presencia del interés que malogra los frutos que se persiguen. Quién tan solo se orienta a los fines, a menudo no repara en los medios. Cuando los medios se subordinan a los fines, es sencillo determinar que no es posible otorgar ningún sentido espiritual al hacer. Desapegarse de la obtención de los frutos no implica anular su deseo, sino acometer la tarea desde la conciencia de que el camino resulta tan esencial como el destino, y de que es el buen camino quien lleva al buen destino. Lo que resulta imposible si el camino carece de bondad.

El Espíritu, con el desapego, aporta la conciencia del propio ser. Quizás sea el atributo de la construcción espiritual que cuestiona de forma más directa al ego, el gran impostor. Ninguna manifestación egoíca puede acercarse al desapego, porqué son justamente los apegos y singularmente la vanidad y el orgullo quienes determinan su acción. Solo cuando el ser obra con plena conciencia de sí mismo, es capaz de desprenderse de los atavíos que pueden confundir tanto los medios como los fines.

El desapego demanda actuar desde la identidad real del ser, y cuando es así, aporta a la construcción la integridad que acompaña a la impecabilidad.

Es el espíritu, el ser dotado de discernimiento, quien acomete la construcción, manifestando así su voluntad de alcanzar un fin. Es el desapego quién le permite hacer desde sí mismo, dejando atrás las trampas que la máscara egoíca pone en juego.

Marià Moreno

181. Post del lunes – 14.05.18 – La construcción espiritual (6) – Desapego

 

La construcción espiritual (5) – Facilidad

La construcción espiritual contiene un propósito que dinamiza su emprendimiento. Conlleva trabajo en una cantidad incluso elevada. Por tanto, la presencia de la facilidad en la construcción, no puede implicar ni ausencia de esfuerzo ni que la tarea sea escasa o menor, y por lo mismo tampoco que resulte sencilla en su realización.

La facilidad en la construcción espiritual se refiere a que quien la protagoniza siente, en todo momento, que posee lo que le es necesario y que puede renovarlo de manera indefinida. La facilidad implica la sostenibilidad de la tarea dado que su ejecución no erosiona ni menoscaba lo que pone en juego.

La construcción es siempre abundante. Lo que le es esencial o bien permanece en ella siempre o puede ser renovado sin mayor contratiempo. Con la facilidad, el discernimiento está aportando la verificación de que el tránsito es posible, que el esfuerzo resulta operable. Por su parte, el Espíritu confiere «sentido» a la acción.

La construcción espiritual toma de la facilidad la generación del camino, de la ruta a transitar, que resulta posible desde una tarea tan dotada de sentido como exenta de erosión.

Un camino posible, ajeno al desgaste destructor, y con sentido aporta la Facilidad que se materializa en un hacer (Perseverancia), que es libre tras desligar el vínculo temporal de causas y efectos (Paciencia), sereno desde la certidumbre de la llegada del propósito (Espera), y humilde ya que esa es la condición de quién es más aprendiz que maestro (Confianza).

Marià Moreno