Archivo Etiqueta: Ser Humano

«Re-Nacimiento»

Si algo nos parece literalmente imposible es volver a nacer. Nuestro imperativo biológico, el del ser humano, nos indica con claridad que solo hay un nacimiento y solo una muerte.

Pero no es cierto, no al menos en la segunda proposición: «una sola muerte». Es probable que muchos de nosotros hayamos recibido la noticia de nuestra muerte, sin que eso haya afectado a nuestra capacidad para seguir respirando. Lo que ha sucedido es que hemos sentido que moríamos porque aquél que éramos ya no podía seguir con nosotros. La causa del impacto es tan diversa como lo es la propia vida. La profundidad de la herida puede resultar insoportable, tanto como para considerar que no hay nada que hacer, especialmente si el resultado se sitúa en el extremo que marca la pérdida del amor por uno mismo.

Si aceptamos que dejar de querernos es una forma de «morir en vida», parece razonable que podamos «nacer en vida». Una vez más las cosas humanas no resultan sencillas, pero es necesario contraponer a la radical afirmación: «no me quiero», otra que abre puertas: «puedo quererme», que nos dice que sí tenemos el poder necesario para amarnos.

Si nuestro nacimiento es el fruto del amor del Cielo y de la Tierra. Nuestro «Re-Nacimiento» tiene el mismo objeto: alumbrar a un ser que desde el amor a sí mismo pueda ofrecerlo a los demás.

Ciertamente, nuestro «Re-Nacimiento» será acaso el mayor de nuestros actos posibles. Volver a amarnos desde el desamor. Cruzar la oscuridad para alcanzar la luz. Será bueno entonces recordar lo que ya hicimos una vez: confiar en que nuestros pulmones sabrían que hacer con el aire que se le ofrecía. Lo hicieron porque sabían que podían hacerlo, aunque hasta ese instante nunca lo hubieran hecho.

Marià Moreno

160. Post del lunes – 27.11.17 – Re-Nacimiento

La revolución: algo personal

El siempre útil diccionario de la RAE nos dice que la primera acepción de «revolución» es: Acción y efecto de revolver o revolverse, y desde luego ya va siendo más que hora de «revolverse».

En general, los ciudadanos del mundo, por su acción democrática o desde la forzada represión, dejan a sus gobernantes el manejo de los asuntos comunes. Ese sueño de la razón engendra monstruos como los actuales gobernantes de EE.UU o Rusia o que una dictadura sea la nueva potencia mundial. Es la misma que se niega a confesar el número de ejecutados por la pena capital en su territorio, y también la que ahora es la campeona contra el Cambio Climático y por tanto de nuestra esperanza (sic).

A la luz de lo que vamos viendo (y soportando), parece como si en todo el planeta, la obtención de un acta de representante popular otorgue un especial permiso para insultar, degradar, estimular las pasiones negativas y que solo sea posible afirmar lo propio negando todo lo demás. Son personajes que otorgan el mismo valor a la verdad que a la mentira, que negarían hasta la existencia del Sol si encontraran la frase adecuada para hacerlo. Frase, que, sin duda, están buscando.

¡Sí! Es hora de revolverse.

Es una cuestión personal. No hay que seguir buscando la piedra filosofal que hará que una espectacular reacción de miles de millones de seres convierta por fin este planeta en la casa común de la humanidad. No, la cuestión puede ser algo más sencilla, quizás no más fácil, pero desde luego, bastante menos compleja.

Se trata de elegir nuestro mejor espejo, y quizás nuestra silla más cómoda. Sentarse delante y formular un par de preguntas:

«Oye, para ti, que soy yo, ¿Qué significa una persona? ¿Qué significan las personas?»

Después es cuestión de dejarse llevar por el diálogo. Si lo que aparece es que las personas, más allá de las de la familia, sí importan. Si como resultado de eso brota una decisión, aunque sea tímida, de poner a la persona, a las personas, en el centro. De pensar que podemos ser algo más amables, un poco más comprensivos, un pelo más solidarios. Si eso emerge, el habitante del espejo está empezando a revolverse, a hacer de la revolución algo personal.

Ya solo quedar salir y encarnar la imagen, experimentar con ella, vivirla. Desde el sano convencimiento de que la revolución no va a venir de otro lugar del que ha estado siempre: Frente a nosotros, en nuestro espejo.

Marià Moreno

159. Post del lunes – 20.11.17 – La revolución- algo personal

Luz

La llegada de la luz es la condición esencial para poner fin a la oscuridad. Eso es así tanto en el mundo físico relacionado con nuestra percepción sensorial, como en el plano intangible en el que se desarrollan nuestros pensamientos.

La luz permite nuestro acceso a una estancia aportándonos la seguridad de ver donde estamos. De la misma forma que cuando la percibimos presente en nuestro camino, estimula la confianza en nuestros pasos. Por eso cuando sentimos su ausencia, reclamamos que acuda: «necesito luz»; que algo o alguien «me aporte un poco de luz».

No cabe demasiada discusión acerca de donde debe proceder el foco de luz necesario para activar nuestro nervio óptico. Sin duda debe provenir «de fuera». Debe «estar fuera». La luz que debe aclarar nuestros pensamientos ¿También debe «estar fuera»?

Una palabra, una sonrisa, un abrazo, una caricia, son poderosas formas de las que disponemos para intercambiar luz entre nosotros, para que nos ilumine algo que nos llega de fuera. Celebrémoslo y hagámoslo tanto como esté en nuestra mano.

Y al mismo tiempo seamos conscientes de que la única luz que acaba con toda oscuridad, allí donde se encuentre, es la que podemos encender en nuestro interior. Quizás no resulte sencillo hacerlo, e incluso lo hayamos intentado más de una vez sin especial fortuna. Puede que nos consuele pensar que: «si mi fuera está oscuro, es normal que también lo esté mi dentro». Nada resulta infalible en las cosas humanas. Cada vida y sus experiencias son únicas. Con todo, sí podemos intentar algo. Detenernos un segundo para comprobar que justo ahí, en nuestro interior, disponemos de un interruptor que siempre está dispuesto a ser activado. Tanto que, incluso y para ayudarnos, dispone de una bonita etiqueta: «ama».

Y a la luz de su luz, cien mil dichas acudieron.

Marià Moreno

158. Post del lunes – 13.11.17 – Luz

La alquimia del pensamiento

En su segunda definición el diccionario de la RAE define a la alquimia como: Transmutación maravillosa e increíble. Son nuestros actos los que operan sobre las cosas, la materia en definitiva, si bien es nuestro pensamiento quién determina nuestras acciones. Una aplicación de la propiedad transitiva nos dice que si cambiamos nuestros pensamientos, nuestros actos también lo harán y por tanto la materia que serán capaces de crear.

Nuestro tiempo insiste en seguir marcado por la presencia de lo viejo que, pese a no aportar soluciones a los problemas que ha creado, insiste en afirmar que «no hay otra economía posible» o que «los seres humanos se relacionan desde el interés». De este lado, que se auto otorga la idea de razón y ciencia, no parecen surgir alternativas reales, tan globales como las que ahora imperan.

Tenemos que encontrar en un lugar distinto la aparición de un discurso capaz de transcender: es en el ámbito espiritual, donde acaso sea el Papa Francisco el mejor exponente del significado de lo nuevo. Sí, la espiritualidad, preñada de aristas y contradicciones tan flagrantes como la existencia de vivencias religiosas que alientan la violencia, pero es ella, desde muchos corazones, la única que mira a los ojos de la humanidad para decirle: «Todos somos uno con el planeta». Es la que alienta un pensamiento que contiene la posibilidad de devenir alquímico. La que nos dice que es posible «una transmutación maravillosa e increíble».

Marià Moreno

El Blog de Marià Moreno

142. Post del lunes – 19.06.17 – La alquimia del pensamiento

La dignidad de nuestros actos

¿Es posible? ¿Es realmente posible que alguien con alguna responsabilidad colectiva, en algún lugar, pueda afirmar que proteger el planeta no es su prioridad? Si eso es así, desde luego quién ya podía parecer un villano alcanza, de pleno, la categoría de malvado. El asombro, la perplejidad afloran a nuestro rostro, cuando conocemos que en un país muy, muy grande, se pretenden levantar las restricciones a las emisiones nocivas para todos, aunque no vivamos allí, aunque incluso nos separe un océano.

¿Y ahora qué? Nos lo podemos preguntar mientras miramos de reojo a todos esos cubos que en nuestra casa hacen que el plástico vaya con el plástico, el papel con el papel y lo orgánico con lo que es como él, para que solo nos quede una bolsa bien pequeña para «el rechazo». ¿Y ahora qué? ¿De qué va a servir que recorramos domésticos metros y metros con algo en la mano, tan solo para que pueda ir allí donde debe ir?

No nos queda otra, ahora tiene que ir por delante nuestra dignidad. La que nos otorga nuestra conciencia de estar haciendo algo bueno que es, por lo mismo, algo bello. Ante cualquier villano por más malvado que sea, siempre podemos levantarnos, permanecer por un instante de pié para después agacharnos y …¡Sí!.. ¡El papel con el papel y el plástico con el plástico! Para que nuestros actos sean portadores de la belleza que los hace dignos, hacerlo por esa dignidad que es la nuestra, y también para expresar que el lazo que nos une con el Planeta no obedece a ninguna conveniencia ni explotación, es un vínculo tan natural como es el del amor, el amor que sentimos por nuestra Madre, por la Pacha Mama.

Marià Moreno

132. Post del lunes – 03.04.17 – La dignidad de nuestros actos

La esperanza es poder

«La esperanza es poder«, es la afirmación que realiza Nawal el Saadawi, activista por los derechos humanos, en «La Contra» de La Vanguardia del pasado 24 de marzo.

La esperanza es poderosa porque aporta sentido, y la búsqueda de sentido es siempre nuestro más íntimo camino, y por lo mismo el que más vida nos otorga…o nos quita. Un ser humano dotado de sentido está profundamente empoderado, y lo que resulta todavía más relevante, lo está en un nivel que nada ni nadie puede tocar (El hombre en busca de sentido – Víktor E. Frankl).

La esperanza no es la boba creencia de que «todo saldrá bien», es nuestra auténtica «fábrica» de sentido, la que no solo nos mantiene en pié cuando todo nos invita a postrarnos, sino que regenera lo que ningún microscopio ha visto nunca y sin embargo existe, en su más literal expresión, en nuestro interior.

La esperanza es el mensaje que nuestro espíritu nos hace llegar, su directa manifestación, la que nos invita una y otra vez a rearmar las velas de nuestra nave para afrontar no importa que mar, y esa voz tiene poder, un enorme poder.

Marià Moreno

 

Ciento por Uno

119-post-del-lunes-19-12-16-ciento-por-uno¿Ciento por Uno? Realmente, desde nuestra perspectiva racional, plenamente occidental, se nos hace difícil entender que sea posible recibir «ciento por uno», para algunos puede serlo aún más, dado el contexto donde brotó esa frase, pero quizás, con respeto, podamos intentar transcenderla. Si hemos dado uno es que algo hemos entregado, uno nunca es nada. Cuando lo hemos hecho ¿Qué ha pasado? Quizás no haya rastro alguno en el plano de la materia, de lo que vemos, contamos o tocamos, pero puede que sí lo encontremos en lo que podemos sentir, especialmente en nuestro interior, donde habita esa intimidad que tan solo es nuestra.

Cuando nos hemos dado, atendido, servido al otro y al hacerlo hemos hecho que nuestros actos se alinearan con nuestros pensamientos ¿Qué sucede «ahí dentro»? Desde luego nada que pueda contar ninguna caja registradora, porqué no puede, porque lo que recibimos no es «ciento por uno», es «infinito por uno».

A la memoria de mi madre, a su amor infinito con el que ella me hizo hombre.

Marià Moreno

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Visión en túnel – Yo, mi, me, conmigo

113. Post del lunes - 07.11.16 - Visión en túnel - yo, mi, me, conmigo -Si pensamos en aquello que nos ha hecho aprender en el pasado, será muy frecuente recordar que cuando lo logramos, eso tuvo que ver con nuestro encuentro con lo que era distinto, diferente a lo que creíamos saber. Solo podemos aprender cuando nos alcanza algo que desconocemos, por la misma obviedad que nos dice que no podemos aprender dos veces la misma cosa.

Sin embargo, expertos en redes sociales nos alertan del creciente fenómeno que coloquialmente conocemos como «yo, mi , me, conmigo». La constante agrupación por afinidad, hace que crezca y crezca el número de personas que solo se relacionan con otras que piensan como ellas, aquellas que, en términos llanos, «son de su misma cuerda». La prueba la aporta, en esta semana donde más que nunca el mundo mira hacia EEUU, la enorme cantidad de votantes tanto republicanos como demócratas que declaran no tener ningún amigo del otro partido. El fenómeno toma un más que acertado nombre: «visión en túnel». La advertencia es seria, el entero progreso de nuestra especie se sustenta sobre el entendimiento y colaboración de seres humanos que al ser capaces de construir juntos pese a sus diferencias, llegaron infinitamente más lejos de lo que cualquier cerrada mirada podía haber hecho.

Marià Moreno

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