La construcción espiritual (2) – Paciencia

La paciencia, la capacidad de “saber esperar”, forma parte de la construcción espiritual al aplicar el discernimiento al tiempo. Es este quién dota tanto de contenido como de sentido a la paciencia, dado que solo la podemos apreciar a través de su paso. Sin duda, “si no hay tiempo”, no resulta posible hablar de paciencia.

La paciencia se conecta íntimamente con el manejo del paso del tiempo. Resulta claro en la polaridad alternativa. El calificativo de “impaciente”, se lo damos a quién precipita su acción ante su imposibilidad de resistir el transcurso del tiempo. Podemos anotar también que la unidad de medida resulta siempre relativa, la acción impaciente puede darse por no haber aguardado segundos, minutos, horas, días, semanas, meses o años.

En su perspectiva temporal, el discernimiento aplicado a la construcción espiritual va con una creencia central: “Nada puede suceder hasta que no se dan las condiciones que lo hacen posible”. Como consecuencia, la paciencia desliga el trabajo en las causas de una predefinición temporal de la llegada de los efectos.

La perseverancia y la paciencia son la primera y necesaria carga de la construcción espiritual, por cuanto se unen para sostener un actuar consciente carente de marcos temporales, y por ello, ciertamente libre.

Marià Moreno

La construcción espiritual (1) – Perseverancia

Si el espíritu es un “Ser inmaterial y dotado de razón(RAE). La construcción espiritual es la que está animada por un motor intangible, propio e interno, al tiempo que está provista de juicio y discernimiento.

La perseverancia es uno de los atributos de la construcción espiritual. Nuevamente, el recurso de la RAE nos la trae como “el mantenimiento constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión”. La perseverancia vinculada a la construcción espiritual, se refiere a la reiteración consciente de los actos que consideramos adecuados para conseguir el fin (la construcción) deseada.

Es el discernimiento, el juicio, quién determina que la acción que debemos protagonizar es la adecuada. Pero el conocimiento del camino no implica su tránsito. Por supuesto, puede perseverarse en la ruta equivocada: “errare humanum est“. Si bien nunca puede devenir en obstinación, ya que está contiene necedad, algo ausente de la perseverancia.

Pese a perseguir un fin determinado, la perseverancia no se alimenta ni de la esperanza ni del encendido anhelo del logro. Es por ello que jamás desespera. Su naturaleza espiritual se define por su actuar desde lo intangible con la conciencia de que lo que hace y repite es lo adecuado. Obviamente en sí misma no engendra bondad ni maldad.

Sin embargo, parece claro que no es posible levantar sin ella una construcción espiritual. El primer revés sería el último en ese viaje.

Marià Moreno

176. Post del lunes – 09.04.18 – La construcción espiritual (1) – Perseverancia

Sincronizar el reloj

Convocadas por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), miles de ciudades en 187 países –La Vanguardia – 24.03.18 –, han apagado las luces de sus lugares emblemáticos, celebrando así la “hora del planeta“. Suma doce ediciones en el mundo y 10 en España.

Una vez más, a ras de suelo, millones y millones de personas claman para que la causa del planeta sea también la de la Humanidad. Pero en las alturas, en las auténticas cumbres del poder, una interesada mirada lo niega todo. Es hora de que “arriba sea igual que abajo”. De lanzar al sumidero de la historia a quién sostiene que debemos mirar a las estrellas, que la Tierra ya está perdida, y que al cabo, eso no es tan malo: La espectacular empresa de conquistar el universo generará una nueva riqueza sin límite. Tan solo eso cuenta en sus cuentas.

Ya no hay más palabras, ya solo valen los hechos. Nuestra demasiadas veces orgullosa y prepotente especie cree que su reloj es el que contiene 24 horas. Se equivoca, nuestro reloj es el de la Pacha Mama. Es el único con el que debemos sincronizarnos.

Ha sido un simbólico apagón casi universal. Una magnífica metáfora del resultado de la acción de unos depredadores, que devoran cuanto tocan sin más porqué que una cruel afirmación: “Es el dinero y el poder, aquí y ahora: ¡Estúpido!”

Marià Moreno

El Blog de Marià Moreno

El Post del lunes volverá, fiel a su cita, el lunes 9 de abril.

175. Post del lunes – 26.03.18 – Sincronizar el reloj

La revuelta (sénior) contra la desigualdad

Pisan las calles, con indignación, quienes acostumbran a transitarlas de una manera mucho más pausada, ya que sus años les han enseñado que en el fondo, casi nunca hay razón para apresurarse.

Claman contra un incremento del 0,25%. Una cifra cuya sola mención basta para tener mil razones para no estar de acuerdo, sea lo que sea a lo que se refiera.

Pero quizás la poderosa movilización no se explique tan solo por la justa defensa del poder adquisitivo. Puede que se trate de una revuelta contra esta mágica capacidad de nuestra economía para crecer como nadie en Europa, para proclamar el fin de la crisis y la llegada de todo tipo de bondades, sin que ninguna pueda alcanzar al grueso de la ciudadanía. Para que ese deseado “más” que tanto se proclama haber logrado, nos haga también algo “más iguales”.

El repetido mensaje es determinante: Las pensiones son una carga. Un peso que amenaza con ahogar las cuentas del estado. Solo después de la andanada se añade, a veces, que también son la justa contraparte del esfuerzo y del trabajo. Que no son una concesión sino una conquista que expresa el derecho a vivir un trecho de la vida, el final, teniendo un tiempo que nunca se ha tenido, sin que por ello la pobreza deba acosar a nadie.

La incapacidad para hacer que las mejoras nos alcancen a todos, mientras los reveses sí nos estallen en la cara. La impasible contemplación del crecimiento de la desigualdad, bien pueden llamar a la revuelta. Los mayores nos dicen que no quieren perder poder adquisitivo. Nos interpelan para movilizarnos ante una evidencia: Tiene que haber otra forma de repartir, en la que el hecho de que unos pocos sumen sin cesar, no signifique que todos los demás tengan que restar.

Marià Moreno

174. Post del lunes – 19.03.18 – La revuelta (sénior) contra la desigualdad

Mujeres en la calle

España es el lugar del mundo donde mayor repercusión ha tenido la decidida acción de las mujeres. La conversión de una jornada que algunos querrían conmemorativa en una profundamente reivindicativa. Bienvenido sea ese podio. No estuvieron solas, muchos hombres quisieron compartir su grito, porque es de todos.

Un “hombre de la calle” es un ciudadano normal, corriente. Incluso suena bien. Una “mujer de la calle” quiere decir también algo muy distinto. De una vez por todas es el momento de que juntos gritemos: ¡Basta ya!

¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que la femenina “persona” signifique lo mismo que el masculino “ser humano”? No resulta suficiente que el diccionario lo diga, que ya lo dice. Lo deben demostrar nuestros hechos.

La Humanidad es la exacta conjunción de los dos géneros que la componen. Cualquier acción o disposición que impida que una mujer o un hombre alcancen su pleno desarrollo vital, basándose en el mero hecho de su género, supone un flagrante delito de “lesa humanidad”. La más completa perversión de cualquier mandato ético, cívico o espiritual.

No hay ninguna razón, ni enseñanza ni tampoco tradición, que merezca ser sostenida sin con ella va la más mínima aprobación de la postergación de la mujer. Y si para enviarlas todas al más remoto pasado, las mujeres asaltan las calles, las oficinas y los ministerios. Que sea en buena hora. Todos debemos estar allí, juntos, con ellas. Con palabras y hechos.

Marià Moreno

173. Post del lunes – 12.03.18 – Mujeres en la calle

Libertades y Derechos Individuales

En algunos lugares del mundo casi no pensamos en ellas, en muchos otros, no pueden pensar en otra cosa. Son las llamadas libertades individuales. En la voz “Derechos civiles y políticos” encontramos en Wikipedia una relación que, pese a no ser exhaustiva, nos ilustra suficientemente: “Libertad de pensamiento, expresión, prensa e imprenta, culto, circulación y residencia junto con derechos de participación en la vida civil y política, sufragio, petición, reunión y manifestación y asociación, etc…”

Sin duda, la integración cotidiana de esas libertades y derechos es un buen síntoma respecto a la calidad de nuestra condición de ciudadanos. Lo es, tanto como lo que expresa su falta en incontables territorios del planeta.

Pero es probable que, afortunados e inmersos en nuestro saludable ejercicio civil, olvidemos algo elemental: El movimiento natural del Poder es hacia la retirada de las libertades individuales. Simplemente, nunca ha estado de acuerdo con ellas.

La mera observación de cómo se manifiesta el Poder de Norte a Sur y de Este a Oeste nos advierte de la permanente pugna de los mandatarios por erosionar esas libertades. Un método habitual se basa en “concretar” las mismas, esto es, acotarlas para reducirlas. Su mayor mentira es la de combatir con ello que el uso de una libertad, que no dudan en proclamar como justa y hasta esencial, devenga en libertinaje. Es falso, el único y vergonzoso libertinaje que campa por la Tierra es el de tantos y tantos mandatarios. Sin que ni siquiera nos sirva de consuelo el origen de su poder. En el recorte de libertades compiten, a menudo y casi con descaro, los elegidos por sufragio de los impuestos de cualquier otra manera.

Pensar, expresar, creer, circular, participar, reunir y asociar, entre otros. Componen una lista de verbos que el Poder no sabe conjugar sino van acompañados con la debida coletilla: “… lo que yo quiero…”. De modo que pensar, sí, pero: “Pensar lo que yo quiero que piensen”. Nuevamente es sencillo, el Poder no quiere saber nada de ciudadanos, los quiere siempre súbditos.

Marià Moreno