Archivo Autor: Marià

Fuerte con el débil

15. Fuerte con el débilSoñar es imprescindible para el ser humano, y nos atrevemos a decir que no solo fisiológicamente sino anímicamente. Sí, es necesario soñar, bajo cualquier circunstancia, también ahora. Por eso nos atrevemos a soñar que un día los gobiernos serán “fuertes con el poderoso” y “facilitadores con el débil”.

Es difícil comprender como hemos llegado a una situación donde el liderazgo político es tan débil con el poderoso y tan fuerte con el débil, pero si abrimos un periódico y tratamos de obtener un factor común de aquello que leemos, vemos que los problemas y dificultades de los poderosos son solícitamente atendidas en aras del bien común, mientras que la estrechez de recursos es la contundente respuesta para los más débiles.

Produce cierto sonrojo ver como salvar bancos e inversiones se considera estrictamente necesario mientras no lo es paralizar los desahucios, para lo primero se hacen las piruetas legales que haga falta mientras que para lo segundo, simplemente “sed lex, dura lex”. Todo el peso de la ley carga contra quien no paga su hipoteca, mientras el banquillo de los acusados está clamorosamente vacío para los impresentables miembros del sistema financiero causantes con su avaricia y estupidez, de todo o de prácticamente todo.

Muy probablemente salvar bancos e inversiones sea estrictamente necesario, por supuesto, pero ¿También es necesario este bochornoso olvido de castigo a los responsables? y ¿También es necesaria la condena sin paliativos del eslabón más débil de la cadena?

Quizás un día, una nueva generación de gobernantes descubra que los grandes líderes se han caracterizado siempre por su fortaleza ante el poderoso, por hacerle sentir toda la legitimidad que el mandato popular le otorga, mientras que al mismo tiempo… al mismo tiempo han comprendido que la posición de debilidad no es ni mucho menos una elección, y no han culpabilizado ni condenado a los débiles por serlo mientras no han cesado de generar propuestas constructoras de puentes de salida de esa situación de debilidad.

Quizás esos nuevos gobernantes comprenderán que la misión última de su obra de gobierno, de su legado, tendrá todo que ver con lo que, gracias a ella, suceda con los débiles.

Marià Moreno

Con menos se hace menos

13. MenosEstos días estamos escuchando al presidente de la Generalitat manifestar reiteradamente que hay que “hacer más con menos”. Una afirmación que parece casar bien con una necesaria austeridad y que creemos intuir que el presidente enuncia con cierta satisfacción, con el contento propio de quién cree haber encontrado una fórmula brillante para solucionar algunos problemas. Vaya por adelantado que ante la máxima autoridad de Catalunya sólo cabe que mantener una lealtad institucional que hace suponer que tal afirmación está generada desde la mejor de las intenciones. Sin embargo, esa lealtad no puede impedir la reflexión sobre el significado de lo que se está escuchando: “hacer más con menos”.

Iniciamos esa reflexión imaginando que las empresas de Catalunya hicieran suyo ese enunciado y lo pusieran en práctica. Ciertamente no sabemos si lograrían finalmente hacer más, lo que sí sabemos es que lo que si sería más es la cifra de parados. Sin embargo, las empresas catalanas no van a hacer eso, en la empresa es sobradamente conocido que “con menos se hace menos”, por eso cuando las ventas y los beneficios suben, se contrata a más personas y cuando la facturación baja desgraciadamente se prescinde de personas. Asimismo no es arriesgado pensar que socialmente no resulta demasiado aceptable que la facturación y los beneficios suban, se haga más, y se despida a personas, con menos.

Si en la empresa, el lugar donde se logra la mayor eficiencia, no es posible “hacer más con menos” ¿Porqué sí resulta posible en la Administración Pública? ¿Realmente su productividad general es tan baja? ¿Tan cierto resulta ser el arquetipo? Y de otro lado ¿Qué mensaje reciben las miles y miles de personas que con una clara voluntad de servicio encaran su tarea cada día desde la docencia, la sanidad o la justicia? Parece muy claro, cuando sean menos harán más.

Sin duda, la buena intención del presidente está relacionada con la existencia de pequeños núcleos donde su aserto es posible, pero esos espacios, por muy significativos y ejemplarizantes que sean, son sólo un minúsculo fragmento de una sociedad que ahora y siempre necesita “hacer más con más”. El progreso sólo tiene sentido cuando alcanza a más personas, cuando llega a más lugares, cuando es compartido por más sectores sociales, sólo entonces se evita el riesgo de que un desdichado juego de consonantes convierta el “más con menos” en “más para menos”.

Marià Moreno