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La revolución: algo personal

El siempre útil diccionario de la RAE nos dice que la primera acepción de “revolución” es: Acción y efecto de revolver o revolverse, y desde luego ya va siendo más que hora de “revolverse”.

En general, los ciudadanos del mundo, por su acción democrática o desde la forzada represión, dejan a sus gobernantes el manejo de los asuntos comunes. Ese sueño de la razón engendra monstruos como los actuales gobernantes de EE.UU o Rusia o que una dictadura sea la nueva potencia mundial. Es la misma que se niega a confesar el número de ejecutados por la pena capital en su territorio, y también la que ahora es la campeona contra el Cambio Climático y por tanto de nuestra esperanza (sic).

A la luz de lo que vamos viendo (y soportando), parece como si en todo el planeta, la obtención de un acta de representante popular otorgue un especial permiso para insultar, degradar, estimular las pasiones negativas y que solo sea posible afirmar lo propio negando todo lo demás. Son personajes que otorgan el mismo valor a la verdad que a la mentira, que negarían hasta la existencia del Sol si encontraran la frase adecuada para hacerlo. Frase, que, sin duda, están buscando.

¡Sí! Es hora de revolverse.

Es una cuestión personal. No hay que seguir buscando la piedra filosofal que hará que una espectacular reacción de miles de millones de seres convierta por fin este planeta en la casa común de la humanidad. No, la cuestión puede ser algo más sencilla, quizás no más fácil, pero desde luego, bastante menos compleja.

Se trata de elegir nuestro mejor espejo, y quizás nuestra silla más cómoda. Sentarse delante y formular un par de preguntas:

“Oye, para ti, que soy yo, ¿Qué significa una persona? ¿Qué significan las personas?”

Después es cuestión de dejarse llevar por el diálogo. Si lo que aparece es que las personas, más allá de las de la familia, sí importan. Si como resultado de eso brota una decisión, aunque sea tímida, de poner a la persona, a las personas, en el centro. De pensar que podemos ser algo más amables, un poco más comprensivos, un pelo más solidarios. Si eso emerge, el habitante del espejo está empezando a revolverse, a hacer de la revolución algo personal.

Ya solo quedar salir y encarnar la imagen, experimentar con ella, vivirla. Desde el sano convencimiento de que la revolución no va a venir de otro lugar del que ha estado siempre: Frente a nosotros, en nuestro espejo.

Marià Moreno

159. Post del lunes – 20.11.17 – La revolución- algo personal

La alquimia del pensamiento

En su segunda definición el diccionario de la RAE define a la alquimia como: Transmutación maravillosa e increíble. Son nuestros actos los que operan sobre las cosas, la materia en definitiva, si bien es nuestro pensamiento quién determina nuestras acciones. Una aplicación de la propiedad transitiva nos dice que si cambiamos nuestros pensamientos, nuestros actos también lo harán y por tanto la materia que serán capaces de crear.

Nuestro tiempo insiste en seguir marcado por la presencia de lo viejo que, pese a no aportar soluciones a los problemas que ha creado, insiste en afirmar que “no hay otra economía posible” o que “los seres humanos se relacionan desde el interés”. De este lado, que se auto otorga la idea de razón y ciencia, no parecen surgir alternativas reales, tan globales como las que ahora imperan.

Tenemos que encontrar en un lugar distinto la aparición de un discurso capaz de transcender: es en el ámbito espiritual, donde acaso sea el Papa Francisco el mejor exponente del significado de lo nuevo. Sí, la espiritualidad, preñada de aristas y contradicciones tan flagrantes como la existencia de vivencias religiosas que alientan la violencia, pero es ella, desde muchos corazones, la única que mira a los ojos de la humanidad para decirle: “Todos somos uno con el planeta”. Es la que alienta un pensamiento que contiene la posibilidad de devenir alquímico. La que nos dice que es posible “una transmutación maravillosa e increíble”.

Marià Moreno

El Blog de Marià Moreno

142. Post del lunes – 19.06.17 – La alquimia del pensamiento

Empresas B. Corp – Ser Buenas para el Mundo

Dos espíritus indomables, José Agustín Goytisolo en la letra y Paco Ibañez con su canto, nos dicen que “erase una vez un lobito bueno… un príncipe malo;una bruja hermosa y un pirata honrado” para acabar advirtiendo que todo era sí “cuando yo soñaba un mundo al revés“.

¿Puede una empresa mercantil o cooperativa, situar el servicio a la comunidad por encima de la obtención de rentabilidad?¿Puede además considerar la atención a sus personas en primer plano? Y por supuesto considerarse “una con el planeta” y asumir íntegramente su responsabilidad medioambiental. Sí, se parece peligrosamente a la canción y sin embargo no hay que soñar. Aquí y ahora son ya 2.000 en los 5 continentes. Son las empresas B. Corpbcorporation.eu/spain, dispuestas, sin trampa ni cartón, a demostrar que las empresas “normales”, con accionistas y capital de por medio, pueden “ser buenas empresas para el mundo” como afirma su representante en España, Pablo Sánchez, una persona tan sólida como honrada.

Ofrecen una prueba concluyente: Consta explícitamente en sus estatutos sociales, entre las obligaciones de sus administradores, que los intereses de la comunidad deben ser siempre considerados en sus decisiones. Eso también significa que pueden ser denunciados si no lo cumplen. Otra más es que 40.000 empresas lo han intentado y solo 2.000 puede decir que son B. Corp.

Llega desde “el otro lado”, una respuesta, que se suma, todo siempre tiene que sumar desde este lugar, al que viene dando la Economía Social. El continuo despertar de la conciencia de la persona consumidora, debe llevarnos a qué frente al lineal o ante cualquier otro acto de compra, una bonita afirmación se abra paso: “Querido producto, si la empresa de dónde vienes no es buena para el mundo, eso quiere decir que tú no eres bueno para mí”.

Marià Moreno

Tiempo sin Tiempo

En ocasiones, nuestro quehacer diario nos ocupa, tan constante como presente, mientras ante nosotros surge lo que parece un Tiempo sin Tiempo, en el que juega a esconderse aquello que va a suceder, acontecimientos que, no importa su origen, creemos que nos tocaran.   Pasarán, en Francia y con ella en Europa, de la mano de EEUU o de Rusia, en Turquía, Venezuela, Corea del Norte, Siria o ante las costas de Italia y Grecia, también en este pequeño trozo del mapa que acoge a Catalunya.

En el Tiempo sin Tiempo nada se detiene, las causas van trenzando, con hilos tan invisibles como certeros, sus efectos. Algunos serán portadores de esperanza mientras otros nos harán sentir el frío sobrecogimiento de la duda, el pronóstico de la pronta arribada de un nuevo invierno. Quizás, entonces, debamos recoger las hermosas palabras de Eduardo Galeano: La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

Marià Moreno

La esperanza es poder

La esperanza es poder“, es la afirmación que realiza Nawal el Saadawi, activista por los derechos humanos, en “La Contra” de La Vanguardia del pasado 24 de marzo.

La esperanza es poderosa porque aporta sentido, y la búsqueda de sentido es siempre nuestro más íntimo camino, y por lo mismo el que más vida nos otorga…o nos quita. Un ser humano dotado de sentido está profundamente empoderado, y lo que resulta todavía más relevante, lo está en un nivel que nada ni nadie puede tocar (El hombre en busca de sentido – Víktor E. Frankl).

La esperanza no es la boba creencia de que “todo saldrá bien”, es nuestra auténtica “fábrica” de sentido, la que no solo nos mantiene en pié cuando todo nos invita a postrarnos, sino que regenera lo que ningún microscopio ha visto nunca y sin embargo existe, en su más literal expresión, en nuestro interior.

La esperanza es el mensaje que nuestro espíritu nos hace llegar, su directa manifestación, la que nos invita una y otra vez a rearmar las velas de nuestra nave para afrontar no importa que mar, y esa voz tiene poder, un enorme poder.

Marià Moreno

 

Ciento por Uno

119-post-del-lunes-19-12-16-ciento-por-uno¿Ciento por Uno? Realmente, desde nuestra perspectiva racional, plenamente occidental, se nos hace difícil entender que sea posible recibir “ciento por uno”, para algunos puede serlo aún más, dado el contexto donde brotó esa frase, pero quizás, con respeto, podamos intentar transcenderla. Si hemos dado uno es que algo hemos entregado, uno nunca es nada. Cuando lo hemos hecho ¿Qué ha pasado? Quizás no haya rastro alguno en el plano de la materia, de lo que vemos, contamos o tocamos, pero puede que sí lo encontremos en lo que podemos sentir, especialmente en nuestro interior, donde habita esa intimidad que tan solo es nuestra.

Cuando nos hemos dado, atendido, servido al otro y al hacerlo hemos hecho que nuestros actos se alinearan con nuestros pensamientos ¿Qué sucede “ahí dentro”? Desde luego nada que pueda contar ninguna caja registradora, porqué no puede, porque lo que recibimos no es “ciento por uno”, es “infinito por uno”.

A la memoria de mi madre, a su amor infinito con el que ella me hizo hombre.

Marià Moreno

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Hacer privado, semilla del hacer público

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En ocasiones los datos avalan las observaciones (Post del 12.09.16 – La persona avanza, el mundo parece que no). El lunes 3 de octubre el diario 20MINUTOS anunciaba la creación de Ulises, un estudio sociológico trimestral destinado a ofrecer un Índice de Ánimo Ciudadano (estado emocional a nivel general) que se asienta sobre el Índice de Ánimo Personal; el Índice de Ánimo Social y el Índice de Satisfacción con el País.

Los primeros datos ofrecidos muestran una más que notable diferencia (escala 0 a 100), entre el estado Personal (65,47), el Social (39,06) y la satisfacción con el País (36,26). Belen Barreiro, directora de MyWord, empresa encargada de realizar el estudio, afirma que “Está en marcha una revolución libertaria, silenciosa pero, quizás imparable, a la que se suma una creciente concienciación medioambiental, que empuja a no pocos ciudadanos a pensar y comportarse de manera distinta a como lo hacían en el pasado“.

Parece claro que las cosas están cambiando, y no poco, en nuestra esfera privada, en nuestra percepción y acción personal, y no deja de sorprender que esa dinámica reciba la calificación de “libertaria”. ¿Cuánto tiempo debe pasar todavía para que lo que está siendo un hecho en lo privado alcance lo público? ¿Para que las nuevas y saludables actitudes y acciones individuales se conviertan en un patrimonio colectivo? Resulta imposible determinarlo, pero sí sabemos que, en el siglo XXI, la condición necesaria para que algo esté en el Todo, es que antes esté en cada uno de nosotros.

Marià Moreno

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Palabras que necesitan manos

108-post-del-lunes-03-10-16-palabras-que-necesitan-manosEvangelii gaudium (La Alegría del Evangelio) es la primera exhortación apostólica escrita por el Papa Francisco, se publicó en noviembre de 2013. De acuerdo con Wikipedia una “exhortación apostólica” es: “uno de los documentos oficiales elaborados por el Papa… con estos documentos anima a una comunidad de personas a llevar a cabo una actividad en particular, sin definir la doctrina de la Iglesia“.

Espero que este sea un post poco dado a la auto referencia, sin embargo quiero mostrar la profunda impresión que me produjo leer del Papa Francisco palabras tan claras y contundentes como estas: “No aceptar la exclusión”; “Es necesaria una ética humana para el dinero y el poder”; “El dinero debe servir y no gobernar”; “Los mercados, por si solos, generan desequilibrios”; “Ser humano no es tan solo ser una persona que consume” o “Decir basta a la dictadura de una economía inhumana”. No solo me impactaron sino que también me sorprendieron. Quizás se debiera a mi ignorancia, pero nunca antes había escuchado algo así en labios de la máxima autoridad de la Iglesia.

Después, llegó la oportunidad de elaborar unos relatos de la vida cotidiana que trataran de acercar esas mismas palabras, sin elaborarlas, sin reinterpretarlas, a la realidad que nos rodea. Ha sido un honor, que gracias a la Editorial Claret ahora se convierte en libro: “La alegría del Evangelio: Palabras que necesitan manos“. Un libro al servicio de las palabras del Papa Francisco, porque es absolutamente relevante que hoy, a la cabeza de la Iglesia, se encuentre un hombre que siente y dice lo mismo que millones y millones de seres en el mundo, sin importar en absoluto cual es su credo religioso o incluso si tienen alguno, la tarea de humanizar la vida nos llama y une a todos.

Marià Moreno

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