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Alquimia y Transformación

La Enciclopedia Catalana  nos aporta en relación con la alquimia y los alquimistas: ” Coexistieron siempre un aspecto experimental, de estudio directo de la naturaleza, un aspecto filosófico, que intentaba dar base racional a sus prácticas y esperanzas, y un aspecto esotérico y místico.  Desde sus orígenes se manifestaron ininterrumpidamente dos tendencias extremas: la de los interesados ​​sobre todo por la mística, y la de los manchadores, que soplaban incansables los atanores e, indiferentes a las sutilidades filosóficas, ensayaban empíricamente el encuentro de la piedra (filosofal) para enriquecerse, o investigaban los secretos de la naturaleza casi con el estado de espíritu de los científicos actuales……A pesar del gran número de charlatanes…el trabajo de los alquimistas fue considerable…y sus numerosos e importantes descubrimientos… formaron la indispensable base empírica sobre la que la química moderna debía ser edificada .

Recogiendo los elementos de progreso contenidos en la alquimia, quizás sea bueno detenernos en ella para considerarla como algo que hoy es necesario en nuestras vidas. Que acaso lo ha sido siempre.

Aunque el pensamiento de los dos sabios griegos es mucho más complejo, nos llega simplificado a través de la expresión: “Parménides permanece y Heráclito es el otro”. Para el primero no podemos evitar bañarnos siempre en el mismo y único río, mientras bien al contrario, para el segundo, lo que no podremos hacer nunca es bañarnos dos veces en un río que siempre es nuevo, diferente.

La alquimia aporta la idea de transformación, de cambio. Un cambio que no significa una revolución por cuanto en lo transformado son reconocibles elementos previos que persisten. Sin embargo, la transformación refleja que el cambio es profundo. De forma que el resultado parece salvar la polémica: Es el mismo río y desde luego ya no lo es.

La alquimia nos invita, entonces, a una propuesta de cambio permanente. Que va de “dentro a fuera”. Que conserva lo que debemos preservar en nosotros mismos, desechando decididamente lo que no sirve y nos estorba, para tratar de convertirlo en algo mucho mejor. En definitiva, la alquimia es un proceso por el que podemos abandonar la materialidad que nos atenaza, para convertirla en una inmaterialidad espiritual liberadora. Solo así podemos entender el real (y oculto) significado de la leyenda. Se trata de dejar atrás nuestra Oscuridad (plomo) para encontrar nuestra propia Luz (oro).

No podemos avanzar, transformarnos, sin que en nosotros opere un proceso alquímico capaz de orientarnos en ese camino. Todos los alquimistas lo sabían y por ello realizaban constantes ejercicios personales, porque sin alinear lo que había en su “dentro”, no podrían obtener resultados en “su fuera”.

Sin duda, necesitamos a la alquimia para transformar ahora cuestiones que son tan relevantes, que inciden de pleno en nuestra supervivencia como especie. Debemos ser capaces de definir que constituye nuestro plomo, nuestra Oscuridad y trabajar para su transformación en la necesaria Luz que alumbre un camino para toda la Humanidad, sin ninguna exclusión.

Si miramos a la educación, vemos como se hace todavía más imprescindible formar a auténticos alquimistas. Ahora son solo niñas y niños pero la historia les reserva el papel de ser las auténticas personas protagonistas de la transformación de la Humanidad. Si ya son alquimistas, si han aprendido que todo es “de dentro a fuera”, quizás también la alquimia nos sirva para alentar nuestra esperanza.

Marià Moreno

19. MasAllaDelLunes – Alquimia y Transformación – 31.10.21

Mezcla

Durante mucho tiempo, la mezcla ha resultado ser fundamental para cualquier idea de progreso. Con la mezcla va el intercambio y con él, el conocimiento, pero tenemos más evidencias, como lo es la necesidad de renovarnos genéticamente, o la reconocida observación de que EEUU labró su empuje, a lomos de un océano de inmigrantes de muy diversas procedencias.

Sin embargo, soplan decididos vientos promoviendo, a todos los niveles, que esa mezcla sea, cuando menos, contenida. En su versión más radical defiende prácticamente “una parada en seco” de los flujos migratorios, en lo que hace a las personas. Mostrando una decidida vocación por un aislacionismo económico, que si no alcanza el nivel de autarquía, es debido a su imposibilidad real, pero que no deja de ser una idea que reconoce casi sin disimulo.

El mundo se ha “mezclado” mucho más que en cualquier otro momento histórico. Lo han hecho personas y bienes. Estos últimos, en ocasiones, lo hacen de manera literal, al dividir su manufactura entre varios territorios. ¿Ha alcanzado el nivel de esa mezcla un estado insoportable? ¿Es ahora necesario reducirla, frenarla e incluso deshacerla?

La negación radical de la mezcla, responde a una idea de que solo el grupo “pequeño” (el grande es la Humanidad) al que se pertenece, es el inicio y el fin de cualquier propósito. Un “nosotros” escrito con letras gigantescas, donde los otros no existen o, peor aún, son simplemente un enemigo, presente o latente. El miedo y la inseguridad son tan patrimonio del ser humano como cualquier virtud que se quiera enumerar. Existen. Son. Negar la mezcla explota a fondo y con certera precisión esa realidad.

Una perspectiva humanista responde a esas preguntas con nuevas interrogantes: Los seres humanos y los pueblos en los que han nacido ¿Se conocen, se entienden, se respetan? ¿Saben que la Humanidad es su real casa común, que es mucho más que una mera agregación estadística? Sus condiciones sociales, sus derechos, su realidad económica ¿Son similares? ¿Se parecen al menos?.

Las cuatro obvias negativas, no son por ello menos dolorosas. Quizás, entonces, sea necesario que seres y pueblos se sigan enlazando, al menos hasta que cualquier horizonte sea bueno y las estrellas iluminen a un planeta que, por mezclado, fue capaz de encontrar el equilibrio entre todos sus moradores.

Marià Moreno

15. MasAllaDelLunes – Mezcla – 20.03.21